jueves, 30 de mayo de 2013

¿Hacia adonde vamos?

Compañeros y Compañeras

Les invito a realizar un pequeño ejercicio de prospección sobre el futuro de nuestra sede. Imaginemos que sucederá dentro de 10 o 15 años con nuestra unidad académica. Los escenarios podrían ser diversos. Entre muchos que llevo en mi cabeza, quiero compartir con ustedes unos cuantos.
1.Imagino una sede con dos o tres unidades de laboratorios especializados en ciencias básicas, ligados con centros de investigación de nuestra universidad. Tendríamos un par de carreras -completas- del área de las ingenierías y cerca de unos cuatrocientos estudiantes en ésta área de conocimiento. Docencia e investigación serían dos actividades sustantivas plenamente articuladas. No me cabe duda de que seríamos un referente de cómo una sede regional puede vincularse de manera horizontal con sus homólogas de la sede Rodrigo Facio.
2. Imagino una sede con carreras propias. Esto es con códigos propios. Con autonomía. El diseño y la ejecución de las mallas curriculares serían nuestra responsabilidad. Podríamos crear carreras que hoy no existen. Las desconcentraciones serían objeto de anticuario, una pieza de la antigua solidaridad académica para con las sedes regionales. Nos deslindamos de las cadenas del mercado de trabajo y de la inmediatez académica de la educación superior privada, para pasar a proponer nuevos espacios de desarrollo profesional. Que tal si formamos profesionales en leyes -otrora derecho- con especialidad en ética de la función pública, que les parecería formar profesionales en agronomía con especialidad en sostenibilidad de la pequeña producción comunal,  o que sería de una carrera que se llame educación para la formación de pequeños y medianos empresarios. Siendo Guanacaste un crisol de la cultura nacional, que tal si tenemos una carrera que se denomine: Promoción artística guanacasteca y en ella se formen agentes encargados del rescate, renovación y difusión de la cultura regional. Por último, nos provoca proponer una carrera que se llame ciencias del medio ambiente y la conservación. Por supuesto, todos los estudiantes a la altura de su segundo año de carrera, deberían al menos leer en inglés y en cuarto ya escribir y entrar en contacto con un tercer idioma. Para ello, el inglés pasaría a ser un eje transversal en todas las carreras desde el primer curso hasta el último. En todo caso, para entonces ya tendríamos al menos dos laboratorios de idiomas trabajando 24 horas al día con 35 computadoras durante los siete días de la semana. También está de más decir que la biblioteca tendría el mismo horario.
La Sede tendría cine todos los martes y jueves por la noche, y peña cultural los viernes. A la par de la biblioteca existirá un centro de recreación estudiantil que será testigo de una que otra "pachanga" estudiantil. Como el internet avanzado -AURI-5- será accesible para todos en cualquier parte del campus, no habrá problema para tener dos campus, uno virtual y otro físico. Los cursos pueden abrir tareas programas a  cualquier hora y cualquier día. Lo mismo con foros y tele-conferencias. La novedad serían unos dispensadores de impresiones conectados en red, mediante los cuales cualquier estudiante podrá imprimir sus trabajos, artículos y demás cosas aún si estuviera en las instalaciones deportivas. La vida de claustro universitario tomaría forma porque para entonces ya tendremos entre 600 y 800 estudiantes viviendo dentro del campus de la sede.  
3. Imagino que nuestra sede tendrá al menos unos tres posgrados. En su orden: uno en ciencias, uno en medio ambiente y otro en ciencias sociales. La cantidad de docentes con maestrías y doctorados será de un 75% de la Asamblea de Sede, por ello no será problema poder ofrecer posgrados de excelencia académica. Además del sistema de ingreso a régimen académico -propiedad- habrá la posibilidad de contratar profesores especialistas por dos años para apoyar el desarrollo de cursos e investigaciones. El sistema de selección de docentes se regirá por un procedimiento de "méritos académicos", evaluado por pares académicos externos para evitar el nefasto nepotismo que nos dio perfil de colegio universitario tantos y tantos años. 
Tengo otros cuatro o cinco escenarios más, pero me temo abusar de la generosidad de quien lea este blog. Por ello, solamente quedo a la espera de que la generosidad de los (as)  lectores (as)  me den el ánimo que requiero para salir con una nueva entrega de este ejercicio prospectivo, -peligroso por demás para un historiador- y que no estará ayuno de su necesaria crítica.
Atte,
Edgar Solano Muñoz.        solano.edgar@gmail.com
                 

1 comentario:

  1. El cambio es la constante del mundo moderno; no hay quien no cambie con el cambio dado que aún resistiéndose a él, así sucederá. A modo personal, por unos minutos, mientras leía esta entrada, imaginé los diversos escenarios descritos por el compañero Solano. No puedo ocultar el hecho que soñé con cada una de las ideas propuestas; en otras palabras, tuve un momento de infancia en el cual pude dejar volar mi imaginación al visualizar como si fuese real una sede con perspectiva de innovación constante, con estudiantes deseosos de aprender, experimentar, descubrir, y docentes con vocación de investigadores quienes están en una constante búsqueda de la verdad y el conocimiento. Pero es hora de pasar de la imaginación a los hechos. Este tipo de ideal generador del pensamiento, sueños y metas son los que han impulsado a la humanidad a crear, innovar y proponer nuevas ideas para el mejoramiento de nuestra calidad de vida. Me gustaría conocer más de estas propuestas y así ir yo mismo proponiendo medios, alternativas y otras propuestas que ayuden en la construcción de este sueño.

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